viernes, marzo 1, 2024

Interés en la minería crece entre los grandes inversores

Alejandro Gil Rivero
Alejandro Gil Rivero
Alejandro es licenciado en comunicación social enfocado en las áreas de economía y finanzas.
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Entre los grandes capitales, la minería se convierte en el foco del interés incluso por encima del petróleo debido al aumento de los metales. Sin embargo, la puesta de capitales en las gigantes mineras está lejos de compararse en magnitud al nivel de otras épocas. Esto se debe a la demanda de políticas orientadas a la preservación ambiental.

Anteriormente, los capitales fluían en avalancha hacia las grandes participantes como Rio Tinto o BHP Billiton. Ante las presiones de los inversores ambientalistas, las mismas solo hacían pequeños ajustes de desinversión y el tema terminaba ahí. No obstante, ahora se presenta una realidad distinta, con inversores exigentes y una creciente presión para alcanzar las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Como se sabe, la minería es uno de los negocios más contaminantes, con altas emisiones de carbono. Esto último, contrastado con las exigencias de las políticas de la denominada Enviromental, Social and Governance (ESG) crea las condiciones para un cambio de paradigma. Las empresas que mejor y más rápido se adapten al ESG, serán las beneficiadas por las grandes inversiones.

Algunas claves para el creciente interés en la minería

El interés de los inversores en las compañías dedicadas a la minería, es un fenómeno que podría parecer incompatible con la actual tendencia verde. Los grandes capitales muestran un mayor desprecio al petróleo a pesar de que el nivel de daño ambiental de ambos sectores es equivalente.

En cuanto a las petroleras, cabe resaltar que actualmente pasan por unos días de oro gracias al desbalance comercial en el mercado. A pesar de las impresionantes ganancias que obtienen las grandes firmas con un barril de petróleo que ronda los $70-80 dólares, los inversores no están convencidos. Así, las poderosas empresas como Shell o BP, aumentan considerablemente los dividendos de los tenedores de acciones con la esperanza de atraer a más inversores.

Pero el resultado no es el esperado. En otras épocas, con un barril de crudo en una cima similar, los flujos de capitales habrían sido escandalosos, pero ahora son moderados. Frente a esto, surge la pregunta, ¿Por qué los inversores estarían dispuestos a apostar por empresas mineras con la actual subida de los metales y no en las de petróleo a pesar del precio del crudo?

Debe decirse que algunas de las grandes empresas del sector de minería están jugando bien para atraer el interés de los inversores. Una de ellas, Rio Tinto, dio un atrevido paso con la venta de toda su cartera de carbones térmicos en Queensland, Australia, por valor de $3.95 millardos hace tres años.

Las empresas del sector de minería como Rio Tinto, atraen el interés de los inversores con importantes pasos destinados a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. Fuente: International Mining
Las empresas del sector de minería como Rio Tinto, atraen el interés de los inversores con importantes pasos destinados a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Otras grandes compañías mineras en la línea

Pero Rio Tinto no es la única de las empresas mineras que está dando pasos hacia la reducción de emisiones, que para 2030 bajarían un 50%. Otra de las compañías que viene poniéndose en la misma órbita ambientalista, es la poderosa Glencore. Esta viene disminuyendo de manera gradual su manejo de combustibles fósiles. Con esto, planea entrar en la onda de cero emisiones para 2050.

Por su parte, la segunda compañía más grande del mundo BHP Billiton, se desprendió de manera radical del gas y el petróleo. Pese a ello, algunos activistas no disminuyen la presión para que ese proceso en marcha se acelere. Estos pasos, estarían buscando nuevos financiamientos por parte del sector bancario, explican Yahoo Finance.

En consecuencia, tal política, aparentemente comprometidos de las empresas de minería, son más que suficientes para generar interés entre los capitales grandes. La subida de los metales, como causa o como consecuencia de ello, se convierte en otro poderoso atractivo del que probablemente no se puedan resistir los inversores del capital pesado.

Se trata de una realidad diametralmente distinta a la del sector petrolero. En el mismo, algunas empresas no tienen otras formas de subsistir sino mediante la quema de combustible fósil. El financiamiento de algunas de ellas a movimientos ambientalistas no marca la diferencia, puesto que no se trata de acciones estructurales.

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