lunes, diciembre 6, 2021

Escasez de chips semiconductores se asemeja a la crisis del petróleo de 1973

Alejandro Gil Rivero
Periodista de profesión, estudioso de la economía política clásica, capacitado para manejar una amplia gama de espacios que abarcan el mercado de valores, comercio internacional, criptomonedas y Blockchain. Para más detalles de mis publicaciones, contácteme en redes sociales.
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El avance de la tecnología a toda velocidad es tan imponente que muchas personas no se percatan de la magnitud del mismo. La actualización entre fases y evoluciones en las fuerzas productivas apunta a metas que hace apenas una década o menos, pocos podrían imaginar. Pero todas las épocas de grandes desarrollos, se enfrentan con problemas. El inconveniente número uno actualmente es la escasez de chips semiconductores.

Los distintos especialistas de EQI, a lo largo del año, han publicado valiosos trabajos sobre este tema. Para, estar al tanto del mismo, se puede acceder a esos trabajos en este enlace. En el presente artículo, se tratará de dar un vistazo aproximado del significado de este fenómeno para la economía en general. Es decir, la falta de chips que caben en la palma de la mano, puede impactar en la bolsa de valores, el comercio internacional y acelerar peligrosamente la inflación.

Dicho sea de paso, esta última mantiene a la FED «jugando con fuego», para usar las palabras del analista James Grant, recientemente entrevistado en CNBC. Se puede decir que la crisis de los chips se asemeja a la crisis del petróleo de la década de 1970. En palabras más exactas, los chips son el petróleo de esta nueva etapa de desarrollo tecnológico.

¿Cuáles son los paralelos entre la crisis del petróleo y la escasez de chips?

En primer lugar, se debe decir que la escasez de chips semiconductores, es un asunto delicado que parece no tener fin. Se trata de un fenómeno sin precedentes, pero que tiene similitudes con la crisis que se produjo en Estados Unidos tras el embargo petrolero aplicado por los países árabes pertenecientes a la OPEP en 1973.

Para poner en contexto esto, se debe recordar que en ese entonces, los ejércitos de Egipto y Siria atacaron a Israel. La ofensiva desencadenó la guerra del Yom Kippur, la cual fue una respuesta de defensa frente a los abusos de Tel Aviv contra Palestina. El avance de los ejércitos árabes parecía indetenible mientras las posiciones de Israel flaqueaban. Sin embargo, Israel recibió apoyo logístico y militar de Estados Unidos, Holanda y otras naciones europeas.

Esto último fue decisivo para que se volteara la guerra e Israel derrotara a los ejércitos invasores. Como represalia por el apoyo a Israel, los países árabes aplicaron el bloqueo petrolero a Estados Unidos y Europa. Esa medida, desencadenó un cataclismo económico dentro de la principal potencia. En ese tiempo, el mundo se movía con petróleo casi en su totalidad.

El aumento de los precios del combustible generó un efecto dominó en todas las áreas de la economía. Los principales índices en la bolsa de valores tuvieron un crecimiento miserable y la inflación hizo insoportable la vida cotidiana tanto en Estados Unidos como Europa. El equivalente a esa crisis, lo tenemos ahora en la escasez de chips semiconductores.

La escasez de chips semiconductores repercute de distintas maneas en la economía. Fuente: BBC
La escasez de chips semiconductores repercute de distintas maneas en la economía.

¿Qué pasa actualmente?

De la misma manera en que el petróleo movía al mundo en el siglo XX, en el siglo XXI, el combustible son los semiconductores. De ellos dependen industrias como la automotriz, telefonía móvil, computadoras de todo tipo, tarjetas bancarias y el sistema bancario como un todo. Incluso las criptomonedas que se ufanan de ir al margen de la economía, se ven afectadas. Se debe tener en cuenta que los chips son parte integral de los equipos de minería digital, incluyendo ASIC, CPU y GPU.

El problema con esta industria es doble. Por un lado, el desarrollo tecnológico aumenta la demanda. Por el otro, los fabricantes de chips son pocos y cualquier incidente en alguna de estas firmas fabricantes, agudiza el problema. A todo esto, se suman aristas como los retrasos provocados por la pandemia y que el 80% de los fabricantes están en Asia.

Todo ello podría traer grandes problemas en la economía en general. La industria de teléfonos inteligentes, la cual había sido la menos afectada por los grandes stocks de chips almacenados, ya siente la fuerte presión. Por su parte, empresas como General Motors, Ford y Toyota retrasan el lanzamiento de nuevos modelos debido a esta crisis.

Los vehículos tanto nuevos como usados, aumentan considerablemente de precio en Estados Unidos. Lo mismo podría suceder con los teléfonos móviles y un innumerable orden de productos y servicios. Debe tenerse en cuenta que la escasez de chips semiconductores no solo afecta a los vehículos eléctricos, sino también a los movidos con combustible fósil.

Un problema estructural

Según el analista Joseph Spaks de RBC, consultado en el portal Barrons, todo esto se trata en parte de un problema estructural. Los vehículos eléctricos, explica, necesitan más poder de cómputo. No obstante, la industria automovilística en general, requiere chips que se pueden considerar obsoletos. Por tanto, las fabricantes no le dan prioridad a la creación de estos, explica.

Se trata de una situación que perjudica a los consumidores, pero reporta ganancias importantes a las fabricantes. Pese a ello, estas ganancias no son sostenibles en el tiempo por razones obvias. Este crecimiento artificial de los beneficios de las automotrices, permite el incremento de la valoración de sus acciones en la bolsa.

Por ejemplo, las acciones de General Motors, presentan un crecimiento de más de 7%. Por su parte, la cotización de Ford Motor es de más de 43%, ambas en 2021. Al momento de redacción, la valorización en la bolsa de estas compañías, es de $48.08 dólares por acción de GM y $169.90 cada acción de Ford.

En lo concerniente a otros negocios, como el de la minería de Bitcoin, la escasez de chips semiconductores es más que evidente. Esto se hace palpable en los retrasos en los envíos y producción de equipos mineros por parte de las grandes fabricantes como Bitmain, Ebang o Canaan Creative.

Hasta hace poco, esto último causó grandes problemas en el incremento de precios de equipos usados en el mercado de segunda mano. Sin embargo, las medidas de prohibición de la minería de Bitcoin en China hicieron bajar los precios de las máquinas. Esto se debe a que gran parte de las granjas desconectadas vendieron decenas de miles de máquinas, lo que generó una oferta excesiva.

Acciones de GM (arriba), se ubican en $48.08 dólares y las de Ford (abajo), se cotizan en $169.90. Fuente: Yahoo Finance
Acciones de GM (arriba), se ubican en $48.08 dólares y las de Ford (abajo), se cotizan en $169.90. Fuente: Yahoo Finance

Una crisis que no parece tener final a la vista

El precio de los chips se incrementa en la misma medida en que se prolonga la crisis de escasez, explica Barrons. Todo esto, lleva al aumento de los precios de los productos que requieren de estos pequeños componentes como materia prima indispensable.

En otras palabras, la delicada situación inflacionaria en Estados Unidos, se podría agudizar con la subida de precios de vehículos, teléfonos inteligentes, computadoras, etcétera. Según el último informe del Departamento del Trabajo de ese país, la inflación se asentó en 5.4%. Aunque la misma está tendiendo a disminuir sobre bases mensuales, la crisis de los semiconductores podría revertir esa tendencia.

Para el próximo 22 y 23 de septiembre, a FED podría anunciar el principio del fin de los estímulos en el mercado (tapering). ¿Habrán tenido en cuenta la crisis de escasez de chips semiconductores? Esto podría ser un factor clave para el desarrollo de la recuperación de la economía.

De mantenerse el incremento de los bienes y servicios en el mercado local estadounidense, la FED podría hacer una prórroga. Debe recordarse que, aparte de la gran inyección de liquidez, las tasas de interés se mantienen cercanas a cero. Eliminar ambas con la falta de chips y el virus del Covid-19 todavía a las puertas, podría validar las declaraciones de Grant de que la FED «está jugando con fuego».

China, siempre China

Al otro extremo del mundo, la sombra de China se mantiene amenazante. El desarrollo tecnológico del gigante asiático, lo torna en el principal rival de Occidente en la demanda de chips semiconductores. Grandes ventajas tienen Pekín sobre sus rivales. El primero, es su indiscutida superioridad tecnológica.

En China, el desarrollo de las Fintechs, lleva años de ventaja sobre Occidente a pesar de la actual sacudida por parte del gobierno. En tecnologías como Inteligencia Artificial, Realidad Aumentada y Blockchain, el país asiático es indiscutible líder por lo que su demanda de chips es mayor.

Adjunto a esto, las fabricantes de estos chips se encuentran en Asia, y gran parte de ellas en China. En palabras sencillas, se puede decir que ellos los producen, los usan y el sobrante es para Estados Unidos. El panorama se hace más oscuro para el país norteamericano si se toman en cuenta las proyecciones tecnológicas de China.

En el plan «Hecho en China 2025», enmarcado en el actual Plan Quinquenal del Partido Comunista, se espera el incremento en la demanda de chips. Así, el país asiático se erige como el amo y señor de las nuevas tecnologías. En Washington están al tanto de esta situación, por lo que las alarmas llegaron hasta la Casa Blanca.

El presidente Joseph Biden, anunció la inversión de unos $50 mil millones de dólares en la investigación para la fabricación de chips. Sin embargo, se trata de un proceso que requiere más y más inversión y se lleva años en lograrse los objetivos. Se puede tener por seguro que la crisis de escasez de chips semiconductores no está cerca de resolverse.

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