Si, lo sabemos; las tasas de interés en alza pueden llegar a ser una auténtica calamidad. Sin embargo, dado que la economía internacional no está ni cerca de ser lo que era antes de la coyuntura del COVID-19, lo cierto es que podrían existir motivos para celebrar esto en el seno de la bolsa de valores de Estados Unidos. Aquí te contamos el por qué.
Las tasas de interés
Las tasas altas de interés nos hablan del valor que tiene el dinero en sí y el flujo de transacciones dentro de una economía particular. Así, valores elevados concuerdan con incentivos al ahorro, mayores costos en servicios financieros, apreciación de la moneda local y recortes en la demanda agregada; elementos que pueden no comulgar con el crecimiento en Wall Street.
Ya con esto en mente, vale acotar que el rendimiento de los bonos del tesoro con perspectivas a 10 años subió hasta el 1,6%. Elemento que eventualmente vaticina un aumento en las tasas de interés a largo plazo.
Al mismo tiempo, los temores de cara a la inflación en los Estados Unidos aumentan con las declaraciones de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, cuando dijo el pasado jueves que se tiene previsto mantener las tasas de interés rozando el 0%, aun cuando el paquete de estímulos sin precedente de Joe Biden parece ser inminente.
¿Malas noticias para Wall Street?
Pese a que en un primer momento podría verse esto como una noticia indeseable para la bolsa de valores de Nueva York; Brian Belski, jefe del departamento de estrategia de inversiones de BMO Capital Markets, no apostaría a ello.
«Desde nuestra perspectiva, el aumento de las tasas de interés puede significar que el mercado de bonos está anticipando correctamente el crecimiento económico futuro y adelantándose a la inflación, cosas que normalmente benefician a los precios de las acciones».
Y es que «Un examen detenido de los datos revela que los inversores deberían dar la bienvenida a las tasas de interés más altas, si es que la historia sirve de guía». Así, Belski establece que en 7 periodos de tasas en alza, el S&P 500 creció un 15% en términos anuales.
En suma, si es posible considerar el aumento en las tasas de interés como un ajuste de cara a la recuperación económica, bien Wall Street podría tener motivos para celebrarlo.
Una mayor entrada
Del mismo modo, David Kostin, analista del grupo de inversiones Goldman Sachs, concuerda con que el aumento en la tasa de interés, así como el aumento de la inflación transicional; entiéndase, aquella que surge coyunturalmente sin prolongarse por mucho tiempo, podrían ser benignos para la entrada en los fondos de acciones.
«Durante los últimos 10 años, el escenario más favorable para las entradas de fondos de renta variable ha sido cuando las tasas reales y la inflación de equilibrio estaban aumentando. Esto es intuitivo, ya que que la dinámica generalmente ocurre cuando las expectativas de crecimiento están mejorando».
Dicho esto, vale tomar en consideración que, tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial, proyectan un crecimiento del 5,5% para los Estados Unidos durante este año; todo en la medida en que las jornadas de vacunación contra el COVID-19 puedan seguir realizándose, y consecuencialmente, los sectores económicos puedan volver a su ritmo habitual.
Vale acotar que lo exhibido por David Kostin ya es una realidad; y es que, tal como el analista indica:
Las entradas de fondos mutuos de renta variable y ETF han totalizado $ 163 mil millones desde principios de febrero, la mayor entrada en cinco semanas registrada en términos absolutos de dólares, y la tercera más grande en una década en relación con los activos.
Así, lejos de lo que en una primera instancia se podría considerar como un presagio al desastre, un incremento en las tasas de interés podría crear un ambiente benigno para que las acciones puedan seguir subiendo; todo sujeto a que las proyecciones de crecimiento macroeconómico puedan volverse una realidad.
