viernes, octubre 22, 2021

China pone los ojos en millonarias reservas minerales de Afganistán

Alejandro Gil Rivero
Periodista de profesión, estudioso de la economía política clásica, capacitado para manejar una amplia gama de espacios que abarcan el mercado de valores, comercio internacional, criptomonedas y Blockchain. Para más detalles de mis publicaciones, contácteme en redes sociales.
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Los principales rivales estratégicos de Estados Unidos, Rusia y China, se preparan para tomar control de las grandes reservas minerales de Afganistán. Según datos de importantes medios, las mismas están valoradas en cerca de $1 billón de dólares estadounidenses. Lo particular del caso, es que algunos de los minerales son considerados estratégicos por parte del país norteamericano.

El caso de China, es el de mayor preocupación para la hegemonía mundial de Washington. El país asiático no solo es un hueso duro de roer en materia tecnológica. Además, sus proyectos comerciales y de dominio de materias primas, parecen ser irreversibles. Ante esta imponente y decidida planificación a futuro mediano y largo del Partido Comunista de China, se suman los errores de Estados Unidos.

Tras 20 años de ocupación, con todos los gastos que significó para el país norteamericano, no se aprovechó ni un ápice de los recursos afganos. Para los gobiernos de Bush, Obama y Trump, el asunto afgano se resolvía con cañones y masacres contra la población civil en medio de numerosos «daños colaterales». Yahoo Finance explica que ni una sola mina se construyó en 20 años en esa nación.

¿Cuál es la magnitud de las reservas minerales de Afganistán?

El valor de las reservas minerales de Afganistán, va mucho más allá de su aproximación en dinero, que de por sí es enorme. Se trata de recursos estratégicos para el futuro de las principales potencias económicas. Se debe destacar que recursos como el litio, cobre, hierro y muchos otros, son indispensables para el desarrollo de Estados Unidos. Esa nación depende en más de 50% (en promedio) de la importación de los mismos.

En ese sentido, los principales productores del mundo de la mayoría de los recursos estratégicos, son países deudores de China. Incluso, dentro de países considerados como «patios traseros» de EE.UU., las poderosas empresas chinas son amos y señores de los recursos. Ahora Afganistán se podría sumar a la lista de zonas de influencia exclusiva de China.

Luego de retomar el poder en una humillante derrota militar de Estados Unidos, los talibanes están sedientos de reconocimiento. En consecuencia, China tiene todo lo que ellos buscan, desde financiamiento de infraestructura, reconocimiento internacional, acuerdos comerciales y demás que consoliden el califato. A cambio, Kabul deberá ofrecer a Pekín exclusividad para que construya minas en todo el país.

La táctica de China para apoderarse de las reservas minerales de Afganistán no es nueva y la viene aplicando en todo el denominado Tercer Mundo. En Congo, Indonesia y Sudamérica, financia importantes proyectos de infraestructura, los países se endeudan y pasan a la esfera de influencia china. Afganistán parece irremediablemente ser el próximo de la lista.

La Franja y la Ruta

Con un ambicioso proyecto comercial denominado la Franja y la Ruta, la República Popular de China intenta dar el golpe de gracia. Oleoductos, minas, carreteras, trenes, zonas industriales para tecnología y más, cubrirán una zona que va hasta Venecia y los países nórdicos, arrancando desde China.

Se trata de una apertura de canales de grandes dimensiones, valorada en unos $900 mil millones de dólares. La misma pondría a toda la zona euroasiática bajo la influencia de Pekín. Se trata de un plan ante el que los aliados occidentales no pueden hacer absolutamente nada. Un nuevo canal para esta edición de «la Ruta de la Seda» se abrirá irremediablemente hacia la nación afgana.

Debe recordarse que esta iniciativa fue introducida por el primer secretario del Partido Comunista, Xi Jinping en 2013. La misma engloba a naciones como Indonesia, Mongolia, Rusia, Myanmar, Vietnam y toda la península indochina, Pakistán, la India y probablemente a Afganistán.

Se debe destacar que las reservas minerales de Afganistán, son indispensables para el funcionamiento de grandes empresas tecnológicas. Entre ellas, las de construcción de vehículos eléctricos. De tener éxito los ambiciosos planes de China, las tecnologías futuras y la lucha contra el cambio climático, dependerán del buen estado de las relaciones con ella.

El Cinturón y la Ruta, el ambicioso proyecto de China para dominar los recursos estratégicos, podría posarse sobre las reservas minerales de Afganistán. Fuente: Socialistworld.net
El Cinturón y la Ruta, el ambicioso proyecto de China para dominar los recursos estratégicos, podría posarse sobre las reservas minerales de Afganistán. Fuente: Socialistworld.net

El dilema de Washington

Mientras todo esto sucede, Estados Unidos, país que posee algunas reservas estratégicas, se encuentra en un dilema. Las leyes internas de esa nación, prohíben la explotación de ciertos recursos minerales por considerarse dañinos para el ambiente. Algunas compañías en Alaska se encuentran atascadas desde hace años a la espera de un permiso de explotación de recursos.

La legislación norteamericana, ahora con el impulso de la «agenda verde» de Biden, dificulta competir con la decidida China. Algunas firmas estadounidenses optan por marcharse a países como Australia y Canadá donde las imposiciones son menores.

De este modo, las reservas minerales de Afganistán, que estuvieron 20 años bajo control de Estados Unidos, están servidas en la mesa de Pekín. El país asiático no necesitará movilizar ni un soldado, ni disparar una bala para hacer lo que Washington no pudo en dos décadas.

En este escenario, cobran importancia las palabras del propio presidente Joe Biden, cuando resaltó: «China se está comiendo nuestro almuerzo».

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