lunes, febrero 26, 2024

Recesión o soft landing: ¿Hacia dónde va la economía estadounidense?

Alejandro Gil Rivero
Alejandro Gil Rivero
Alejandro es licenciado en comunicación social enfocado en las áreas de economía y finanzas.
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Las condiciones macroeconómicas marcadas por las altas tasas de interés convierten la economía estadounidense en un campo minado para todos los sectores. Desde el presupuesto de los hogares hasta los capitales de los grandes fondos sienten la incertidumbre de un porvenir indefinido.

El grueso de los inversores apuesta a que habrá una recesión entre finales de 2023 y el transcurso de 2024. Al otro extremo, existe la apuesta del aterrizaje suave (soft landing) que permita una adecuación de la inflación al objetivo de la Reserva Federal. Esto último, se lograría sin generar un daño al crecimiento económico.

Aunque la apuesta por ese escenario Goldilocks no goza de simpatía generalizada, lo cierto es que está ganando peso con el pasar de las semanas. De ser un delirio de la FED, ahora es sostenida por numerosos analistas e inversores, quienes ven en el retroceso de la inflación una buena señal para un final feliz.

¿Qué pasará en 2023 con la economía estadounidense?

No sería exagerado decir que nadie sabe lo que sucederá con la economía estadounidense en los próximos años. Sin embargo, se pueden ponderar algunos posibles puertos. En lo que atañe a 2023, está claro que será un año difícil para los mercados con una inflación alta y con tasas de interés presionando hacia la contracción.

La gran pregunta en este contexto se centra en la posibilidad de subidas extras de tipos. Esto es algo que dependerá de las cifras que la Fed vaya recibiendo. Lo que sí parece seguro, es que en 2023 no habrá reducción de tasas, tal como lo expresan las actas de la reunión de diciembre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).

Por otra parte, se cuentan los funcionarios del banco central que abogan por mantener una política monetaria agresiva. Uno de ellos es el gobernador de la Fed, Christopher Waller, para quien es necesario que los halcones mantengan a la economía firmemente aferrada por el cuello. Aunque este funcionario apuesta por la dureza, también considera que las subidas de tipos deben ser más bajas y espaciadas.

Este contexto deja claro que la economía estadounidense este año no será muy distinta a la de 2022. Todo ello depende de la determinación con que la inflación retroceda en los próximos meses.

El efecto de las subidas de tipos

Desde marzo de 2022, la Fed inició el ciclo de subidas de tasas para frenar la inflación más fuerte de los últimos 40 años. A partir de junio, la inflación alcanzó niveles alarmantes y no pasó mucho tiempo para que el banco central aplicara aumentos desconcertantes de los tipos. Durante 4 reuniones consecutivas del FOMC se acordaron incrementos de 75 puntos básicos.

No fue sino hasta diciembre que se realizó un incremento de 50 puntos básicos. No obstante, estas reducciones de la intensidad no se pueden interpretar como una relajación de los planes de los halcones. Se debe a una precaución para evitar que el acelerado ritmo de subidas en un lapso corto de tiempo pueda dañar sectores sensibles de la economía.

De cualquier manera, el alto costo del dinero ya está causando efectos en importantes sectores que parecían fuertes. Tal es el caso del mercado laboral, el cual comenzó a mostrar signos de fracturas desde el mes de diciembre. Los despidos parecen ser la nueva herramienta de las empresas para ahorrar costos. Asimismo, los salarios están experimentando un freno en una tendencia de aumentos que parecía imparable a mediados de 2022.

La economía estadounidense se está enfriando y eso es precisamente lo que buscaba la Fed con la eliminación del dinero fácil. Algunos funcionarios de la Fed temen que la subida de tipos haya ido demasiado lejos y esa sería otra explicación del bajón del ritmo de diciembre de 2022 y febrero de 2023. Consultada en Bloomberg, la jefa de la Fed de Kansas City, Esther George, dijo que los aumentos moderados persiguen el aterrizaje suave.

La economía estadounidense está en una encrucijada.
Las políticas monetarias de la Reserva Federal tienen la última palabra a la hora de producirse una recesión o un aterrizaje suave.

¿Al final habrá recesión?

El grueso de los analistas de Wall Street está convencido de que habrá una recesión en el corto plazo. Al final de cuentas todo dependerá de las políticas monetarias que implemente la Reserva Federal para controlar la inflación. Una nueva ronda de incrementos de tipos podría aparecer si el mercado laboral no es sometido.

En consecuencia, si el desempleo continúa bajando y los salarios subiendo, es poco probable que la inflación sea derrotada. De allí que la Fed, ante una inflación estancada, podría tomar “el camino de las armas” y llevar la economía hacia la recesión. Una situación de recesión es mucho mejor para el país que la inflación o la estanflación. Esto último se debe a que el Estado puede asumir cómodamente los pagos por desempleo de los parados, quienes serían los únicos afectados.

En cambio, con inflación, todo el país padece las consecuencias. Es de tener en consideración que el consumo, motivado por un fuerte mercado laboral, es uno de los principales pilares de la inflación. El otro es el precio de la energía y el combustible. En el caso de una recesión, la demanda petrolera se contraería, lo que también ayudaría a superar la inflación.

Dicho de la manera más resumida, la recesión podría ser el mejor remedio para que la inflación se lleve al objetivo de la Fed del 2%. “Generalmente, ha sido necesaria una recesión económica para poner fin a un período sostenido de alta inflación“, expresa The New York Magazine en un reciente trabajo.

El problema es que dejaría en el camino una larga lista de hogares arruinados y una caída sin precedentes de los estándares de vida en la economía estadounidense.

¿Habrá un aterrizaje suave?                                           

Como ya se dijo, la apuesta por el aterrizaje suave continúa ganando tracción. El reconocido economista y columnista del New York Times, Paul Krugman, asegura que el aterrizaje suave gana terreno con muchas justificaciones. Se trata de una situación ideal para los mercados y para la economía, pues implicaría superar la inflación sin afectar el crecimiento económico.

Pero no todos parecen tan optimistas con tal propuesta. Por ejemplo, Allison Shrager, de Bloomberg, considera que un aterrizaje suave “no sería tan suave como suena”. Expresa que las altas tasas durante todo el año 2023 “podrían desestabilizar el sistema financiero”.

Aun cuando todo apunta hacia la recesión, la posibilidad del soft landing está a la vista y muchos datos la avalan. Así, la inflación dejó de ser un problema mes a mes. Durante los últimos 6 meses que terminaron en diciembre, los precios al consumidor subieron apenas un 2%. Del mismo modo, los despidos en las principales empresas comienzan a ser algo cotidiano.

El asunto de los despidos apunta a que el consumo sufrirá un bajón en breve. Hasta ahora, el consumo discrecional se encuentra controlado, ahora falta que el consumo de primera necesidad sufra el golpe que permita enfriar los precios. De esa manera, la economía estadounidense podría salir del atolladero por el camino menos traumático.

Este escenario es uno que todos querríamos ver. Y hay algunas posibilidades de que así sea“, aseguró Esther George a propósito.

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