miércoles, diciembre 7, 2022

¡Bancos centrales subestimaron la inflación!

Jennys Leonett Figuera
Jennys Leonett Figuera
Venezolana, profesora universitaria. Bitcoiner y seguidora de la tecnología Blockchain.
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Los bancos centrales, como la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), subestimaron la inflación en un primer momento. Lo que obligó a reaccionar con fuertes incrementos en las tasas de interés.

Al respecto, Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, expresó: «La Reserva Federal (FED) no previó tanta inflación, cometió el mismo error que yo. La respuesta es que la mayoría de los gastos, no parecían llevar un aumento de la inflación en el corto plazo».

En este sentido, es un hecho que los bancos centrales se encuentren avergonzados. Por haber infravalorado la inflación en sus primeras etapas. Y que ahora se encuentra en máximos de varias décadas, lo que ha sido un gran impacto.

«El control de la inflación es el trabajo número uno de los bancos centrales. Y sentir que no se las arreglaron para hacerlo bien se encuentran avergonzados».

Asimismo, para David Kelly, estratega jefe de JP Morgan, «A pesar de los desafíos cíclicos a corto plazo, nuestros pronósticos de inflación se mueven solo modestamente hacia arriba. Ya que vemos que la inflación se enfría cerca de los objetivos del banco central».

Igualmente, Agustín Carstens, jefe del Banco de pagos Internacionales (BIS), espera que Latinoamérica pase por una desaceleración económica en el 2024. Pero no una desastrosa recesión.

«La inflación sigue siendo el mal que aqueja a todos. Pero es posible que ya haya alcanzado un pico».

Muy importante, Agustín Carstens expresó que los bancos centrales, ahora más que nunca tienen que salir a «dar la cara». Y así asegurar a la sociedad que están defendiendo su poder adquisitivo.

Los bancos centrales reducen sus ambiciones

Básicamente, los banqueros centrales, ahora están tratando de dominar un problema que permitieron que sucediera: la inflación. Como consecuencia, eso ha erosionado su credibilidad ante los ojos de los inversionistas y la sociedad en general.

Por ejemplo, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, reconoció que «en retrospectiva, claramente» subestimamos la inflación.

«Sí, la subestimamos. Con el beneficio de la retrospectiva, claramente lo hicimos».

Efectivamente, Powell explicó que el banco central malinterpretó los problemas inflacionarios porque los funcionarios los atribuyeron a las limitaciones de la oferta. Pensando en la incertidumbre que rodea a las cadenas de suministro y a los trabajadores que regresan al mercado laboral tras recibir sus vacunas.

Además, Christine Lagarde, del Banco Central Europeo, ha hecho concesiones similares, y el gobernador del Banco de la Reserva de Australia, Philip Lowe, admitió que las previsiones de su equipo habían sido «vergonzosas». Lo que se sumó al daño a la reputación causado por su salida «desordenada» del control de rendimiento el año pasado.

También, el gobernador del Banco de la Reserva de Sudáfrica, Lesetja Kganyago, advirtió que los banqueros centrales tardan mucho en generar credibilidad, pero que se puede perder abruptamente.

Como consecuencia, el principal asesor económico de Allianz SE, Mohamed El-Erian, dijo: «La independencia de los bancos centrales es más difícil de justificar después de tal fracaso de análisis, pronósticos, acción y comunicación».

«El ciclo de tasas de interés es el más acelerado que hemos visto en mucho tiempo, y no tenía por qué ser así».

¿Los errores del pasado se han repetido?

Por cierto, existen muchas semejanzas ente los últimos 12 meses y la década de 1970, una época marcada por la crisis del precio del petróleo y una política monetaria expansiva que se accionó junto al despilfarro fiscal. En ambos casos, esta combinación de factores dio lugar a una inflación increíblemente alta.

En los años 70, los daños económicos fueron tan importantes como para que la inflación se convirtiera en el mayor problema político. También, provocó que los bancos centrales se centraran más específicamente en la estabilidad de los precios.

En cualquier caso, si los bancos centrales hubieran analizado el pasado, habrían podido prever los riesgos potenciales. Ahora nos encontramos en esta incómoda encrucijada.

¿Qué se debe hacer?

Debido a esto, el primer paso para los responsables de la política monetaria es volver a controlar los precios sin crear estragos económicos. Posteriormente, deben transformar la forma en que operan los bancos centrales. Para algunos expertos, eso significa tres cosas:

  1. Reducir su misión.
  2. Simplificar sus mensajes. Cuanto más simple sea la misión, más simple debería ser el mensaje.
  3. Preservar la flexibilidad. Abandonar la orientación prospectiva. Esa práctica, tiene como objetivo informar al público sobre la dirección probable de la política monetaria. El problema: es demasiado difícil predecir el futuro. Y puede encerrar a los formuladores de políticas en una mentalidad particular.

Por esto, el ex gobernador del Banco de la Reserva de la India, Raghuram Rajan, aconsejó: «Hacer más tratando de hacer menos».

Igualmente, el gobernador del Banco de Tailandia, Sethaput Suthiwartnarueput indicó: «La política monetaria es 90% comunicación y 10% acción».

Por supuesto, los bancos centrales seguirán desempeñando un papel crucial en sus economías. Pero si prestan atención a las lecciones de 2022, los mercados y el público pueden esperar una comunicación de política más clara.

El G20 y sus bancos centrales se comprometen a cooperar

Aparte de esto, en la isla de Bali (Indonesia), en la Cumbre anual del G20, un foro intergubernamental de coordinación económica y financiera que tiene como objetivo el de contribuir a la búsqueda de soluciones a los principales problemas de la agenda global, los líderes del G20 y sus bancos centrales se comprometieron a mejorar su coordinación y comunicación. Para realizar ajustes en sus políticas monetarias con el fin de «estabilizar» la desbocada inflación global.

Específicamente, los mandatarios de las veinte potencias abordaron en su reunión la pronunciada subida de precios experimentada este año. Cuyo impacto «están vigilando de cerca» sus bancos centrales, con la intención de seguir «calibrando adecuadamente el ritmo del endurecimiento de la política monetaria» mientras tienen en cuenta «salvaguardar la recuperación y limitar los efectos contagio entre países».

«Los bancos centrales del G20 están firmemente comprometidos con lograr la estabilidad de precios».

En este sentido, el G20 y sus bancos centrales dijeron que se mantendrán «ágiles y flexibles» en lo que a sus políticas fiscales se refiere. Y que estarán listos para ajustarse «a las circunstancias cambiantes».

Finalizo con esta frase de Agustín Carstens: «Para que una democracia funcione necesita inflación baja».

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