miércoles, febrero 1, 2023

¿Podría ser 2023 un buen año para los inversores?

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Este contenido ha sido generado por el equipo de redacción de EnQuéInvertir.
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Para todos los que pretendemos hacer algún tipo de inversión en 2023, las últimas semanas de 2022 y las primeras de 2023 están llenas de lecturas sobre todas las previsiones que podamos leer. 

Cada experto tiene sus propias sugerencias basadas en los estudios de las variables que ha realizado. Lo mismo que todos y cada uno de los que hacemos alguna inversión, y que seguimos nuestra propia estrategia. Esas ideas distintas son las que establecen quién gana y quién pierde a lo largo del año. 

Sin embargo, la situación económica y de los mercados es igual para todos y los expertos coinciden en muchas cosas dentro de sus particulares valoraciones. Por ejemplo, todos los analistas esperan un 2023 muy volátil motivado por la posibilidad de que los beneficios empresariales caigan y los tipos de interés se mantengan altos por más tiempo de lo previsto anteriormente.

Las ideas varían en cuanto a que el mercado o mercados globales experimentarán una tendencia bajista significativa o que se moverán en una banda de volatilidad. Esto supondrá numerosas alternativas de inversión que podrían ser gestionables con las estrategias adecuadas

Algunos expertos afirman que esa volatilidad -aunque gestionable- será un poco más complicada, pues podemos vivir algún momento de tensión. 

También apuntan a la recuperación de los bonos ante la subida de tipos en muchas economías y que permitirían sacar algo de partido en esa parte más defensiva de una cartera de inversión. 

Consenso en el techo de los beneficios

Parece existir un amplio consenso entre los economistas en el hecho de que los beneficios corporativos han tocado techo. Las previsiones de los expertos apuntan a la baja y el número de compañías que está viendo cómo rebajan sus previsiones aumenta. 

No es la primera vez que se produce esta situación de caídas en los beneficios corporativos, pero lo que hace las cosas distintas esta vez es la curva de rentabilidad. Eso es así porque la curva de rentabilidad de los bonos está invertida. Vamos, que hay más rentabilidad en los activos a corto que en los de largo plazo, lo que apunta a recesión. 

De hecho, esta curva no está tan invertida desde los años 80, lo que implicaría una recesión en la segunda mitad de 2023 y que pondría los beneficios en riesgo también durante 2024.

¿Y qué implica todo esto para la inversión en 2023? Históricamente, los precios de las acciones han tocado suelo un tiempo después de esas revisiones de beneficios a la baja en las acciones, un par de trimestres antes de que empiece la recuperación. Vamos que si la contracción de beneficios persiste a lo largo de 2023, no significará necesariamente que el mercado bajista haya tocado suelo en octubre.

Otra clave es cuándo empezará el ciclo de bajadas de tipos en Estados Unidos. Se estima que los tipos pueden llegar al 5% antes de empezar a bajar de forma casi inmediata. Pero eso ya no está tan claro, puesto que Powell ha anunciado en diciembre que habrá tipos altos mucho tiempo.

O se equivoca la Fed o se equivocan los mercados. Y el refrán es no luches contra la Fed. Así, el rebote de octubre habría venido alimentado por un optimismo en los mercados totalmente injustificado sobre un punto de pivote en la Reserva Federal que no parece real, a juzgar por las últimas declaraciones de sus miembros. En el momento en el que los mercados perciban la realidad de tipos más altos más tiempo, el rebote de octubre será historia y viviremos más caídas. 

Por todo ello, muchos de los expertos en la inversión recomiendan paciencia y diversificación para 2023. Lo cierto es que las caídas de los mercados han alejado el riesgo de que se estuviera creando una burbuja. 

Hay un cierto consenso también en apostar por la inversión en valor más que en crecimiento, y la situación del dólar estadounidense puede favorecer los activos en algunos mercados emergentes. Y eso sin olvidarnos nunca de la deuda, pues ahora adquiere especial protagonismo en la necesaria diversificación de las carteras de inversión. 

En resumen, los inversores deben esperar unos mercados complicados a lo largo de 2023, con una elevada volatilidad, quizás más complicada de gestionar que otros años. Digamos que las olas podrían ser más pronunciadas y no aptas para todo tipo de inversores. Pese a ello, esta volatilidad no implicará grandes cambios de tendencia, pero sí la necesidad de tener paciencia y diversificar correctamente. 

Así, la respuesta a la pregunta de si 2023 podría ser un buen año para los inversores es complicada. Entramos en un mercado posiblemente bajista y volátil que será complicado de gestionar. En realidad, hablamos de un mercado ideal para generar beneficios en el trading más que en la inversión pasiva, que debería dejarse para quien la tenga como estrategia, en manos de los profesionales.

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