sábado, octubre 16, 2021

Un paseo por Wall Street del siglo XIX

Señor de Cascales
Señor de Cascales, Poeta-Escritor e Investigador Histórico.
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Todos conocemos Wall Street como el centro neurálgico del Mundo Financiero, no sólo de Estados Unidos sino de todo: o por lo menos de las empresas más importantes que cotizan, siendo un referente a correlacionar en cualquier economía del planeta Tierra.

Hagamos un recorrido por la imperiosa calle, ya sin Muro, en fechas de la segunda mitad del siglo XIX a través de la siguiente descripción de aquella época:

…Wall Street, centro bancario que sigue en categoría a Lombard Street, de Londres, por la variedad e importancia de sus operaciones con todo el mundo comercial. En esta barriada tienen sus oficinas, en lujosos edificios, los Bancos y casas banqueras más fuertes de América, los grandes capitalistas, las poderosas empresas de ferrocarriles y compañías de seguros, los especuladores y agentes de Bolsa, ha habido año, como el de 1881, en que las operaciones de la Casa de Liquidación (Clearing House). Donde ajustan diariamente sus cuentas los Bancos entre sí, han representado cerca de mil millones de pesos fuertes, por término medio, a la semana.

Un recorrido por Wall Street

Wall Street empieza en Broadway, frente a la Trinidad, y termina en el Río del Este. Entre los edificios que forman la calle, los más notables son la Aduana y la Tesorería. En el edificio que hubo donde ahora está la Tesorería se reunió el primer Congreso federal después de proclamada la Constitución, y bajo el pórtico que había tomó posesión de la Presidencia de la República George Washington. En el mismo punto se lo ha erigido una estatua colosal, para conmemorar aquel histórico acontecimiento; y sobre el pedestal está colocada la misma losa que sustentó a Washington en el acto del juramento como Presidente.

Siguiendo por Wall Street, hacia abajo, se encuentran las hermosas casas del Bank of New York y de otros bancos, y algunas otras dedicadas a oficinas particulares, y la referida Aduana. No lejos cruza Pearl Street, con su línea de ferrocarril  aéreo, y a corta distancia, en esta calle, se levanta la Lonja del Algodón.

Al extremo de Wall Street en el Río del Este hay uno de los embarcaderos de los vapores de río que van a Brooklyn.

En la esquina de Broad Street está el Drexel Building y a su lado, en esa calle, el Mills Building. El primero es un edificio de seis pisos, de mármol blanco y estilo del Renacimiento, donde tienen sus oficinas los banqueros Drexel, Morgan y Cª y el Leather Manufaeturers’ National Bank.

El Mills Building es una imponente construcción de ladrillo y piedra, con muchos pisos dedicados a lujosas oficinas particulares. Enfrente se halla la Bolsa, cuya fachada principal da a Broad Street, teniendo entradas también por Wall y New Stroets ; y en las inmediaciones tienen sus oficinas los 1.100 corredores de número, por cuyas manos pasa la mayor parte de los valores emitidos en el país.

Por la calle no se ven más que mensajeros y dependientes corriendo en todas direcciones, muchachos vestidos de uniforme distribuyendo telegramas enviados pocos minutos antes desde Londres, París o San Francisco, mozos de los Bancos con sacos llenos do oro. Hombres tan adinerados como cavilosos, y agentes de policía secreta que, sin parecer que nada les interesa, observan todo lo que necesita de su vigilancia.

La Bolsa merece visitarle. En su salón de operaciones, que es muy espacioso, no pueden entrar sino los corredores de número; pero hay una galería corrida desde la cual pueden los extraños contemplar el singular espectáculo que se presenta en el fondo durante las horas de contratación, la ensordecedora gritería y las actitudes de los que ofrecen en venta o procuran la compra de los valores negociables, hacen imaginar que se tiene ante la vista una muchedumbre tumultuosa y sin juicio.

Esa multitud, sin embargo, maneja diariamente, y mediante las combinaciones más hábiles, más de treinta millones de duros en bonos y acciones: y no parece que allí se conozca otra vida que la necesaria para ganar o perder sumas cuantiosas en arriesgadísimas jugadas. El buen humor que se nota no deja de ocultar dolorosos desengaños o indecibles amarguras; y bajo aquel desorden visible existe una regularidad admirable en todo lo concerniente al arreglo y ajuste de las negociaciones a las prácticas establecidas por la Junta de Gobierno, que todo lo facilitan y abrevian de modo que no pueda experimentar entorpecimiento ninguno el inmenso tráfico diario.

Pues igual que ahora. Por lo menos por las imágenes que vemos por televisión, en cuanto al desorden aparente desde una efectiva organización de individuos ataviados de chaquetas llamativas (brokers) haciendo su labor diaria. Aunque también es sabido que el modo Online ha tomado las finanzas, o se tiene acceso, desde cualquier operador que tenga un dispositivo para tal menester (ordenador, etc.) e incluso portátil y/o móvil.

En cuanto al paisaje descrito en este texto, precioso… pero seguro que parte e inevitablemente habrá cambiado.

La traducción de Wall al español es Muro, como bien sabemos. Un muro construido para contener los ataques (o separar) de los indios del siglo XVIII… cuando New York se llamaba New Amsterdam.

No todo ha desaparecido en Wall Street, ni mucho menos la intención en su creación. Sí, su propósito: el ‘manejo’ del Mundo… económico.

La semana que viene, si ustedes gustan, otra pincelada histórica (relacionada o no con los mercados financieros) para que no se haga realidad lo de «el que desconoce su historia está condenado a repetirla»: o, por lo menos, estemos preparados para cuando se la repitan a los demás.

Señor de Cascales, Poeta-Escritor e Investigador Histórico.

Señor de Cascales | Bibliografía

«Nueva York ilustrada»: descripción de lo más notable que hay en la ciudad de Nueva York y en sus alrededores / edición española, arreglada según la última edición de Daniel Appleton por Eduardo Molina. Fecha: 1886.

Y, por supuesto, se ha respetado el texto íntegramente sin modificaciones, con sus respectivas reglas ortográficas del español en el siglo XIX.

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