sábado, septiembre 25, 2021

¿El mayor especulador de la Historia?

Señor de Cascales
Señor de Cascales, Poeta-Escritor e Investigador Histórico.
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Buena pregunta, la de nuestro titular. Se ha especulado mucho; tanto desde los comienzos de la humanidad… como, también -últimamente-, para saber quién es el mayor, o el mejor, inversor/especulador de la historia.

Leamos el siguiente pasaje descriptivo de uno de los más grandes financieros del mundo:

Consiguió realizar, tan perfectamente como es posible, en su persona, el tipo casi sobrehumano que se había propuesto; y cuando se contempló de arriba abajo en el espejo ideal, siempre iluminado ante sus ojos, se mostró satisfecho.

Fue lo que… quiso ser, y el programa de su vida se ejecutó fielmente, tal como se lo había trazado. Por un esfuerzo constante de su voluntad enérgica, llegó a domar dentro de sí mismo todos los sentimientos instintivos de que el mundo es juguete, y que él calificaba de inspiraciones de la naturaleza animal o convenciones que ligan sólo a los débiles.

De mozo se aplicó a desenvolver hasta la última perfección los dones físicos y las facultades intelectuales, a fin de disfrutar en la corta peregrinación de la cuna al sepulcro, la mayor suma posible de goces. Convencido de que la delicadeza de gustos, la elegancia de forma, y los refinamientos del buen tono, constituían entonces, como ahora, una especie de belleza moral que completa a un Grande, procuró adornar su persona con esas gracias supremas y ligeras. Y como resultado de este trabajo estético, ejecutado con gran éxito, fue el más amable, por no decir el más dichoso de los hombres.

Amó, sin amar, pero creyendo que lo hacía de veras. Sus… elegidas, infinitas, no es posible sumarlas, porque fueron muchas. Siempre se creyó en el deber moral de inmortalizarlas, enterrándolas delicadamente bajo las flores de la amistad, o de una jubilación opulenta.

A semejanza de todos los hombres que estiman en algo el mérito, vio realizado cuanto deseó. Seguro del porvenir, lo descontó atrevidamente, y vivió en el trono de oro de la opulencia mercantil.

Su rápida fortuna se debió a su audacia sorprendente, a su talento clarísimo, a la firmeza y seguridad de sus cálculos, a sus grandes relaciones, y también a su independencia moral. Le fue peculiar una frase que pronunciaba siempre con singular gracejo: «La humanidad -decía- está compuesta de accionistas». Se distinguió además por la autoridad seductora de su persona. Supo cotizar su nombre, su situación política, su reputación de honor, se sirvió de todo y no comprometió nada. Fue incapaz de una acción baja, y no hizo jamás partícipe a ningún amigo de negocios desastrosos; pero si las cosas salían mal, sabía retirarse a tiempo, mientras los demás zozobraban. Esto no tiene nada de particular. En las especulaciones financieras, cómo en las batallas, hay lo que se llama carne de cañón. Si los hombres de la talla de aquel se preocupasen demasiado del éxito, no harían nada de provecho.

Su palabra tuvo siempre fuerza de contrato en el Areópago de la Bolsa, y en las regiones más puras del Casino y del sport.

Fue, para concluir: En España, un pagaré a la orden; en París, un Maffiné; en Londres, un gentlemant; en Boma, papista; en Alemania, príncipe; en la India y Nabab; en Oriente, profeta; en Occidente, anticristo; en su casa, huésped; en el mundo… cadáver. ¡Rogad por su alma!

Magnífico retrato descriptivo: el del escritor, del siglo XIX, D. Enrique Sepúlveda.

Tales pasiones desató nuestro personaje, todavía no desvelado, pero ya casi.

De él se ha escrito mucho, y callado más; pero incluso se le llevó al cine.

Hablamos del Marqués de Salamanca: José María de Salamanca y Mayol. Nacido en Málaga (España) en mayo de 1811 y fallecido en Madrid en 1883.

Influyente estadista, destacada figura aristócrata y social y hombre de negocios durante el reinado de Isabel II de España.

Este personaje histórico, lo mismo montaba un rumor de conato revolucionario, para hacer caer la bolsa y comprar barato, o que, siendo ministro de España, les concedió a influyentes familias europeas el ferrocarril… pero reservándose para él una línea que cruzaba de norte a sur España: para posteriormente especular con ella y vendérsela (a precio de oro para interconectar las demás líneas ferroviarias) a los dueños del resto del ferrocarril, qué casualmente eran los Rothschild; sí, hasta a tan distinguida familia de negocios le hizo una jugada. ¡Hagámonos una idea! ¿Quién cuenta en su haber con tal hazaña?

Señor de Cascales, Poeta-Escritor e Investigador Histórico.

Señor de Cascales | Bibliografía

Y, por supuesto, se ha respetado el texto íntegramente sin modificaciones, con sus respectivas reglas ortográficas del español en el siglo XIX.

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